“En sus zapatos”: Gema y Sonia, aprendiendo a resumir textos

12.11.2020

Sonia y Gema han sido las primeras voluntarias en lanzarse al reto “En sus zapatos”. Gema, una joven con discapacidad intelectual, ha sido la mentora de Sonia. Le ha enseñado a resumir un texto. En este artículo, Sonia nos cuenta su experiencia.

¿Os habéis preguntado alguna  vez que pasaría si de pronto os despertarais en el cuerpo de una persona con discapacidad? Yo sí. Soy orientadora escolar y trabajo con este colectivo y siempre me pregunto cómo puedo comprenderles y ayudarles mejor. Por este motivo, me he ofrecido voluntaria para una preciosa actividad de la Unidad de Voluntariado de Fundación ONCE llamada “En sus zapatos” en la que he conocido a una chica maravillosa llamada Gema, que ha sido mi mentora enseñándome sus estrategias para resumir un texto. Ha elegido “Todo esto te daré”, de Dolores Redondo, y hemos leído varias páginas del primer capítulo. Conforme íbamos leyendo el texto, me iba poniendo más y más en su piel hasta que me sentí una con ella: ese texto era muy bonito, con palabras  muy cultas y descripciones muy bien hechas, pero había muchas palabras difíciles de entender porque no son palabras de uso cotidiano. Además tantas descripciones y saltos en el tiempo para contar experiencias pasadas del protagonista eran muy liosos y desviaban continuamente  la atención del tema principal. El protagonista es un escritor, Manuel, que recibe la visita de  dos Guardias Civiles preguntándole por otro hombre que él dice que es su marido. Esto hace releer todas las páginas anteriores para asegurarte de que el protagonista es un hombre, dado que te ha contado tantas cosas entre medias que ya no lo recuerdas llegados a ese punto. Estos Guardias Civiles vienen a darle una noticia.

Al acabar la lectura, Gema me ha contado las estrategias que usa para resumir un texto que, todo hay que decirlo, en sí son muy buenas:

Leerlo por partes respondiendo a preguntas como: ¿A quién le pasan las cosas? ¿Qué personajes hay? ¿Dónde sucede la acción? ¿Qué pasa? ¿cómo pasa?

Además busca palabras que signifiquen lo mismo que aquellas que no entiende e intenta hacer una descripción general de la escena.

He de reconocer que yo he hecho trampa, no he ido párrafo por párrafo como ella dice que suele hacer, dado que sabía que había mucha información que no era relevante, no he sabido ponerme en sus zapatos realmente, tengo demasiada costumbre de hacer resúmenes y me he quedado con las estrategias que ella emplea que son similares a las mías…Nos cuesta tanto ponernos en su lugar…

Al volver al texto, y poniéndome de nuevo en su piel, me he dado cuenta de que, releyendo párrafo a párrafo, resulta todo muy lioso: en el primer párrafo describe su profesión, lo que está haciendo y que le gusta escribir solo, por lo que le molesta que llamen a la puerta y al principio no quiere abrir; luego se pone a describir sensaciones , el nombre de otra novela suya, lo que va a decirle al conserje…Demasiada información para escoger la relevante.

Posteriormente describe a los Guardias Civiles que están en la puerta de su casa y les introduce con una pregunta. Aquí el protagonista dice tener marido y esto es un motivo inicial de confusión. Después, va describiendo su casa y su angustia al tener a los guardias ahí porque sabe que le van a dar malas noticias, pero introduce tantos detalles que uno puede perderse y no llegar a contar el punto central: el motivo por el que han ido a su casa, como así le ha pasado a Gema y me ha pasado a mi poniéndome en su piel.

¿Qué pasaría si un día cualquiera cada uno de nosotros despertáramos en la piel de una persona con discapacidad? Pues que aprenderíamos a ver el mundo como ellos lo ven y podríamos impulsar cambios para hacer que la sociedad se adaptara a la diversidad, dado que no es la discapacidad lo que hace difícil la vida sino las barreras que pone la sociedad.

A través de este sueño despierta, que me ha permitido aprender de una persona maravillosa las dificultades de un texto a la hora de enfrenarse a él desde una discapacidad intelectual, me ha venido a la cabeza la máxima de Ignacio Estrada que dice: “si una persona no puede aprender de la manera en la que le enseñamos, quizás debemos enseñarle de la manera en que esta aprende.”

Magnífica y breve experiencia la de meterme en la piel y los zapatos de la querida Gema, aunque sólo haya sido durante una hora. El currículo de la carrera de Magisterio debería tener una asignatura práctica que permitiera a todos los futuros maestros el desarrollar la empatía hacia la diversidad, para  que todos crearan e introdujeran nuevas formas de inclusión en su práctica docente.