Las voces de nuestros voluntarios

08.04.2020

En las últimas semanas, cientos de voluntarios y voluntarias se han movilizado para ayudar a las personas que están en situación de vulnerabilidad, contribuyendo a que la actual situación sea un poco más sencilla para ellos. Detrás de la información que recibimos, de los datos, de las cifras de impacto social, hay personas con nombre y apellidos, con su propia historia y motivaciones para dar lo mejor de sí mismos.

Hoy, dedicamos esta noticia a conocer algunas de estas historias. Dedicamos esta noticia a dar voz a tres miembros de nuestra comunidad de voluntariado: Nacho, Tamara y Eduardo.

Nacho es un voluntario que ya tiene cierta trayectoria en esto de ayudar a los demás. “Para mí, el voluntariado es una preciosa obligación porque he visto, desde pequeño, la necesidad de las familias y creo en el valor de una pequeña ayuda que se convierte en un gran apoyo”. Tiene 55 años y participa en actividades, aportando ideas para su coordinación. A veces participa con sus hijos, con quienes hace un gran equipo. Asegura que el voluntariado le hace sentir muy bien: “siempre que acabo, me tomo unos segundos de tranquilidad y respiración y veo literalmente cómo se me carga la pila. Es algo fantástico”.

Tamara también es miembro de nuestra comunidad. Se ha unido recientemente, porque entiende la magnitud de la situación que estamos viviendo y sabe que, para salir adelante, todos tenemos una parte de responsabilidad, aportando desde donde estamos, con lo que podemos. “En mi caso, con lo que cuento es el tiempo, y si con él puedo hacer feliz a alguien, soy feliz”.

Eduardo lleva un año haciendo voluntariado y poco a poco le ha ido transformado. Para él, el voluntariado es “dar un poco de tu tiempo para hacer más fácil la vida de los demás”. El voluntariado le hace sentirse parte activa de la sociedad. Le gusta hacer de todo y admite que no siempre ha sido fácil. Sin embargo, siempre le ha resultado gratificante: “en principio no tengo ninguna intención de dejarlo, porque ver las caras de la gente a la que ayudas y ver la historia que puede tener detrás te da otra perspectiva de las cosas. Con el granito de arena de cada uno, podríamos hacer una playa”.

Desde la Unidad de Voluntariado de Fundación ONCE, nos sentimos agradecidos e inspirados por estos testimonios, A todos los voluntarios y voluntarias, muchas gracias por vuestro granito de arena. Entre todos estamos haciendo una playa.