Testimonios de acompañamiento individual: un paso más allá como voluntari@ (I)

01.06.2020

Uno de los servicios que la Unidad de Voluntariado de Fundación ONCE ofrece a entidades con las que colabora y a usuarios/as independientes es el acompañamiento individual.El acompañamiento individual es un voluntariado diferente. Para la persona que lo demanda, es una ayuda que va directa a mejorar su calidad de vida. Normalmente, va enfocada a recibir apoyo en las actividades cotidianas, de formación, de ocio… Este acompañamiento va enfocado también a ofrecer un respiro a las familias que, por cuidado de familiares dependientes, apenas disponen de tiempo para sus propias necesidades.

Para los voluntari@s que se embarcan en estos acompañamientos, la experiencia es, sin duda, diferente también. Por un lado, se requiere una disponibilidad algo mayor: varias veces a la semana, durante uno o varios meses. Por otro, se requiere una voluntad y una apertura especiales para vivir muy de cerca el día a día de una persona con discapacidad y su familia. Se requiere, también, un corazón muy grande.

En Fundación ONCE, tenemos la fortuna de contar con este tipo de voluntari@s. Con su acción, a menudo sencilla y silenciosa, están llevando luz al día a día de una persona y de su familia. Por eso, queremos dedicar una serie de artículos a compartir sus testimonios. Hoy, comenzamos con el de Elisa, una joven que todos los días del último mes ha acompañado a un niño con discapacidad mientras su madre va al trabajo.

“Muchas veces me he preguntado a qué le dedico mi tiempo y qué es lo que realmente me aporta. Por eso decidí comenzar un voluntariado con la Fundación ONCE, para apoyar a personas en riesgo de exclusión. Me ofrecieron la oportunidad de acompañar a un niño de origen ucraniano con discapacidad. Debido a la situación actual, lleva dos meses sin poder ir al colegio. Su madre se vino sola con él a nuestro país para intentar darle un futuro mejor, necesita trabajar y no tiene a nadie que pueda cuidarle y conectarle a su clase online.

Es increíble el vínculo que se crea en cuestión de días. Después de llevar casi un mes con él me doy cuenta de que he recuperado la imaginación, las ganas de jugar y la perseverancia por aprender. He vuelto a ilusionarme por las cosas pequeñas, a celebrar los logros cotidianos y a valorar lo importante. He recibido los abrazos más sinceros y las carcajadas más puras. He sentido el mayor agradecimiento de una madre que ve a su hijo contento, tranquilo y formándose de nuevo. Me encantaría seguir dedicando mi tiempo a la alegría de estas personas tan especiales”.

Es difícil medir la ayuda que Elisa ha supuesto para esta familia. Su testimonio es una muestra de su generosidad, y un ejemplo para tod@s. Muchas gracias, Elisa.