Inma y Adriana, dos perspectivas de la enfermedad de las mil caras

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Inma y una voluntaria con mascarillas dentro de un coche
Publicado el 24/05/2021 por Voluntariado Fundación ONCE

 

El 30 de mayo se celebra el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple (EM) con el objetivo de sensibilizar y dar a conocer los síntomas, a veces invisibles, de la conocida como “enfermedad de las mil caras”.


Inmaculada, usuaria de Acompañamientos Individuales, tiene EM. Adriana, voluntaria de Fundación ONCE, la acompaña cuando necesita ir al médico. Ambas nos cuentan, desde diferentes perspectivas, cómo es esta enfermedad que afecta a 2,8 millones de personas en todo el mundo

Inmaculada tiene 37 años. Hace 20 que le diagnosticaron EM. La enfermedad es una de las más comunes del sistema nervioso, y afecta a la forma en que los nervios conducen los impulsos eléctricos hacia el cerebro. Algunos de los síntomas son: visión borrosa, debilidad en las extremidades, fatiga, problemas de memoria… en algunos casos puede ser causa de discapacidad.

“Hay que saber aceptar la enfermedad”, dice Inma.

“Yo llevo muchos años y para mí ha habido momentos buenos y momentos malos. Al principio no lo supe aceptar. He tenido que luchar para que la enfermedad no se hiciera parte de mí, tienes que hacerte amiga de la EM”.

En este camino de superación, Inma destaca el apoyo de familiares y amigos, de los médicos que la atienden, de la Fundación de Esclerosis Múltiple de Madrid y de la Fundación ONCE. Destaca también el apoyo de voluntarios y voluntarias: “el voluntariado me ha ayudado psicológicamente, al salir del hospital y saber que tengo a alguien ahí, ha sido una salvación”.

Concluye diciendo que “la fuerza y la esperanza no se pierde, con el cariño de la gente puedes superar muchas cosas, y hay que saber dejarse ayudar. Eso es lo más importante”.

Adriana Espinosa nos da su perspectiva como voluntaria. Hasta acompañar a Inma, había oído hablar de la EM pero no la conocía muy bien.

“Inma es una mujer con mucha energía que tira mucho para salir adelante”, dice. “Tiene días en que se siente bien, y otros no tanto, en los que tiene dolores. El vivirlo de cerca te hace humanizarte y te haces más sensible ante la enfermedad. Te lleva a buscar cómo ponerte en sus zapatos para empatizar y ayudar”.

Estos dos testimonios nos recuerdan la importancia de la empatía, la comprensión y la información para avanzar hacia una sociedad cohesionada e inclusiva. Si tú también quieres ser parte del cambio, pincha a continuación y ¡hazte voluntario/a!

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